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14 abr 2011

Lucas, sus desvaríos.

En las noches Lucas se lamenta. Justo a la hora en que uno se siente como más paila, Lucas piensa que todo se va para la mierda y que vive con el Cronopio tiempo prestado, que no merece, porque si algo le ha enseñado los días a Lucas es que acá se vino fue a comer mierda. Y entonces Lucas se siente pequeñito, como una esponja en el mar y siente miedo del día de mañana, del signo de interrogación que se dibuja en la carita del Cronopio; cuando eso pasa Lucas quiere volverse nido de pájaro para no sentir y no pensar o hebra de cabello que se queda quieta y no se preocupa, pero pues nada, el muy tonto se queda hasta que es bien de madrugada pensando, siendo como la esponja que el mar lleva a la deriva y queriendo como que si viene el dolor que pase rápido y que solo sea un ¡ay! Y ya, miembros dormidos, dolor que se va, cansancio de mis ojos.

Lucas está triste porque entró al partido cuando faltan 7 minutos y van perdiendo cinco a cero y echaron a dos jugadores y el árbitro está vendido al otro equipo. Todo se pone como en contra y toca ponerle el pecho, la cabeza, los tobillos, los codos y la panza a la adversidad.

Lucas quiere al Cronopio y no sabe nada más :S:(ewq

Lucas quiere que el Cronopio Bonito no se vaya, pero es tan inmaduro que de pronto lo deja ir, o de pronto splash cataplum todo se detona

Lucas se va a dormir con el espíritu compungido por la hora de la noche y el sabor de tu nuca.

Lucas, aterido animal.